La tilma de la Virgen de Guadalupe: de qué está hecha y qué se ha dicho de sus ojos

Altar de una iglesia catu00f3lica, ilustrando la tilma de la Virgen de Guadalupe

De todo el relato guadalupano, lo que más preguntas genera es la tela. La tilma que se conserva en la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, es el objeto de devoción más visitado del mundo católico después de la basílica de San Pedro.

Esta página reúne lo que se sabe de ella, lo que se ha afirmado sin pruebas suficientes y lo que la Iglesia sostiene de verdad. Procuramos distinguir claramente las tres cosas, porque en torno a la tilma circula mucha información repetida sin comprobar.

¿Qué encontrarás en este artículo?
  1. Qué es exactamente la tilma
  2. De qué está hecha
  3. Por qué llama la atención que se conserve
  4. Los estudios sobre los ojos
  5. El ácido nítrico de 1791
  6. La bomba de 1921
  7. Qué dice la Iglesia y qué no
  8. Dónde verla hoy
  9. Preguntas frecuentes
  10. Sigue leyendo

Qué es exactamente la tilma

La tilma o tilmatli era la capa que usaban los hombres indígenas en Mesoamérica: una pieza rectangular que se anudaba al hombro y servía de abrigo, de bolsa y de manta para dormir. No era una prenda ceremonial, sino ropa de trabajo.

Según el relato de las apariciones del Tepeyac, Juan Diego recogió en ella las rosas que la Virgen le mandó cortar, y al abrirla ante el obispo Zumárraga quedó estampada la imagen. La pieza mide aproximadamente 1,70 metros de alto.

De qué está hecha

La tradición sostiene que es un ayate, un tejido de fibra de maguey o agave. Es la descripción que se ha repetido durante siglos y la que aparece en la mayoría de los textos devocionales.

Conviene matizar: algunos investigadores han cuestionado que la fibra sea de agave y han propuesto otros materiales vegetales. No existe un estudio moderno, independiente y publicado con todas las garantías que haya zanjado la cuestión, en parte porque la pieza no se somete a análisis destructivos. Lo honesto es decir que la identificación tradicional es el ayate y que no está cerrada del todo.

Por qué llama la atención que se conserve

El argumento que más se repite es el de la duración. Una tela vegetal sin tratar, expuesta durante siglos al humo de las velas, a la humedad del antiguo lago y al contacto físico de los peregrinos, tendría que haberse degradado.

Hay que añadir un dato que rara vez se menciona y que cambia el cuadro: la imagen estuvo sin cristal protector durante sus primeros siglos, pero desde 1647 se protegió con un vidrio y hoy se conserva en una urna con control ambiental. Las condiciones no han sido las mismas todo el tiempo.

Los estudios sobre los ojos

Aquí es donde más conviene ir con pies de plomo. Desde los años cuarenta se han hecho ampliaciones fotográficas de los ojos de la imagen y varios investigadores han afirmado distinguir en ellos figuras humanas reflejadas, interpretadas como las personas presentes cuando se abrió la tilma.

El trabajo más citado es el del ingeniero José Aste Tonsmann, que digitalizó y amplió los ojos y describió hasta trece figuras. Antes, en 1979, el biofísico Philip Callahan estudió la imagen con fotografía infrarroja y concluyó que la figura central no mostraba trazos de pincel ni preparación de base, aunque sí identificó añadidos posteriores en los bordes: el ángel, la luna, los rayos y el oro.

Lo que hay que decir con claridad: estos trabajos no cuentan con consenso científico. No han sido reproducidos de forma independiente en revistas con revisión por pares, y quienes los critican señalan que, a esos niveles de ampliación, el grano de la tela y el ruido de la imagen permiten «ver» figuras donde no las hay —el mismo fenómeno por el que distinguimos caras en las nubes—.

Y hay una afirmación muy difundida que conviene desmontar: la de que un premio Nobel de Química analizó los pigmentos y concluyó que no eran de origen conocido. Esa historia se repite en miles de páginas, pero no se apoya en ningún informe publicado ni verificable. Quien te la cuente como un hecho probado, no la ha comprobado.

El ácido nítrico de 1791

La tradición cuenta que, mientras se limpiaba el marco, un operario derramó accidentalmente ácido nítrico sobre una parte de la tela y que el daño, en vez de destruirla, quedó en una mancha tenue que se fue atenuando. En la zona superior derecha de la tilma hay efectivamente una marca que se asocia a ese episodio.

La bomba de 1921

El 14 de noviembre de 1921 estalló un artefacto colocado entre las flores, al pie del altar. Reventó los escalones de mármol, retorció un crucifijo de metal —que se conserva y se conoce como el Cristo del atentado— y rompió ventanas, pero el cristal que cubría la imagen no se quebró. Es un hecho documentado y uno de los episodios que alimentan la devoción. Lo recogemos junto a los demás en los milagros de la Virgen de Guadalupe.

Qué dice la Iglesia y qué no

La Iglesia católica no ha declarado nunca que el origen de la imagen sea sobrenatural. Promueve la devoción, canonizó a Juan Diego en 2002 y celebra la fiesta del 12 de diciembre, pero no ha convertido en doctrina ninguna de las teorías sobre la tela ni sobre los ojos.

Dicho de otro modo: puedes ser plenamente católico y pensar que la imagen la pintó un artista indígena del siglo XVI. La devoción no depende de eso. Es la misma distinción que se aplica a las apariciones: revelación privada, no dogma.

Dónde verla hoy

La tilma está en la Basílica de Santa María de Guadalupe, en la Ciudad de México, sobre el altar mayor del templo nuevo que se inauguró en 1976. Debajo hay unas cintas transportadoras que mantienen el paso de los visitantes: en los días de más afluencia, sobre todo alrededor del 12 de diciembre, es la única manera de que todo el mundo alcance a verla.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos años tiene la tilma?
Según la tradición, la imagen quedó estampada en diciembre de 1531, de modo que se le atribuyen casi cinco siglos.

¿Se puede tocar?
No. Está protegida por un cristal blindado y a cierta altura sobre el altar.

¿Es cierto que la imagen no tiene pinceladas?
Es lo que concluyó el estudio de Callahan sobre la figura central, y lo que sostienen los defensores de su origen milagroso. No es una conclusión aceptada por consenso, y el propio estudio identificó añadidos pintados en otras partes.

¿Qué significan la luna y las estrellas del manto?
Son elementos simbólicos que se han interpretado de muchas maneras. Lo tratamos en la página de la oración a la Virgen de Guadalupe.

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Tómame, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer. Tú me lo diste; a Ti, Señor, lo retorno. Todo es tuyo. Dispón a toda tu voluntad. Dame tu amor y gracia, que eso me basta. Amén.

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