Las apariciones de la Virgen de Guadalupe: los cuatro encuentros del Tepeyac

Cada 12 de diciembre, millones de personas en México y en Estados Unidos celebran a la Virgen de Guadalupe. Detrás de esa fecha hay una historia concreta: cuatro encuentros en un cerro de las afueras de la Ciudad de México, en diciembre de 1531, entre la Virgen y un indígena llamado Juan Diego.
Esta página cuenta esa historia tal y como la recoge la tradición, día por día, y explica qué sostiene la Iglesia sobre ella. Si lo que buscas es el texto de las oraciones, están en la página de la oración a la Virgen de Guadalupe.
- ¿Cuántas veces se apareció la Virgen de Guadalupe?
- Quién era Juan Diego
- Sábado 9 de diciembre: el primer encuentro
- La negativa del obispo Zumárraga
- Domingo 10 de diciembre: la segunda negativa
- Lunes 11 de diciembre: el tío enfermo
- Martes 12 de diciembre: las rosas y la tilma
- La quinta aparición: la curación de Juan Bernardino
- De dónde viene este relato
- Qué dice la Iglesia
- Preguntas frecuentes
- Sigue leyendo
¿Cuántas veces se apareció la Virgen de Guadalupe?
La respuesta breve es cuatro veces a Juan Diego y una quinta a su tío, Juan Bernardino. Por eso en unos sitios leerás «cuatro apariciones» y en otros «cinco»: depende de si se cuenta la última, que no fue a Juan Diego.
Todas ocurrieron en cuatro días seguidos, del sábado 9 al martes 12 de diciembre de 1531, en el cerro del Tepeyac, al norte de lo que entonces era la recién conquistada Ciudad de México.
Quién era Juan Diego
Juan Diego Cuauhtlatoatzin era un indígena chichimeca nacido hacia 1474, probablemente en Cuautitlán. Se había bautizado siendo ya adulto, junto a su esposa, poco después de la llegada de los franciscanos. Era un hombre del pueblo, sin cargo ni posición: caminaba varias horas cada madrugada para asistir a la catequesis y a la misa.
Ese detalle importa para entender el relato. Cuando la Virgen le encarga hablar con el obispo, le está pidiendo a un indígena recién convertido que se presente ante la máxima autoridad eclesiástica de la Nueva España. Él mismo se lo dice: le pide que mande a alguien de más peso, porque a él no le van a hacer caso.
Sábado 9 de diciembre: el primer encuentro
Juan Diego iba de camino a la catequesis cuando, al pasar por el Tepeyac, oyó un canto de pájaros y después una voz que lo llamaba por su nombre. En lo alto del cerro encontró a una joven que se presentó como la madre de Dios y le pidió que fuera a ver al obispo para pedirle que construyera un templo en aquel lugar.
La tradición subraya que le habló en náhuatl, su propia lengua, y que lo trató con una familiaridad llamativa para la época: lo llamó «el más pequeño de mis hijos».
La negativa del obispo Zumárraga
Juan Diego fue ese mismo día a ver a fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México. Lo hicieron esperar largo rato y, cuando por fin lo recibió, el obispo lo escuchó con amabilidad pero sin darle crédito. Le pidió que volviera otro día.
Juan Diego regresó al Tepeyac esa tarde desanimado y le pidió a la Virgen que enviara a alguien más importante. Ella le respondió que tenía muchos servidores a quienes podría encargar el mensaje, pero que lo quería a él.
Domingo 10 de diciembre: la segunda negativa
Al día siguiente Juan Diego insistió ante el obispo. Esta vez Zumárraga lo interrogó con más detalle y acabó pidiéndole algo concreto: una señal que probara que aquella mujer era quien decía ser.
La Virgen, en el tercer encuentro de esa tarde, le dijo que volviera al día siguiente y que le daría esa prueba.
Lunes 11 de diciembre: el tío enfermo
Juan Diego no volvió. Su tío Juan Bernardino había caído gravemente enfermo y pasó el día cuidándolo. Al anochecer el enfermo empeoró y le pidió que fuera a buscar un sacerdote para confesarse.
Martes 12 de diciembre: las rosas y la tilma
De madrugada, Juan Diego salió a buscar al sacerdote y rodeó el cerro para evitar a la Virgen: tenía prisa y le daba vergüenza no haber cumplido. Ella le salió al paso de todos modos. Es la escena más recordada del relato, por la frase que la tradición pone en sus labios: que no se angustie, que su tío ya está sano, y aquella pregunta —«¿no estoy yo aquí, que soy tu madre?»—.
Después le mandó subir a lo alto del cerro y cortar las flores que encontrara. En lo alto de un cerro pedregoso, en diciembre, Juan Diego halló rosas de Castilla. Las recogió en su tilma y la Virgen misma se las acomodó.
Cuando llegó ante el obispo y abrió la tilma, las flores cayeron al suelo y en la tela quedó la imagen. Esa prenda es la que hoy se conserva en la Basílica: puedes leer qué se sabe de ella en la página sobre la tilma de la Virgen de Guadalupe.
La quinta aparición: la curación de Juan Bernardino
Mientras todo esto ocurría, la Virgen se habría aparecido también a Juan Bernardino en su casa, lo habría sanado y le habría dicho con qué nombre quería ser invocada. De ahí procede, según el relato, el nombre de Guadalupe. Es el primero de los hechos que la devoción le atribuye; hay más en la página de milagros de la Virgen de Guadalupe.
De dónde viene este relato
La narración procede del Nican Mopohua, un texto escrito en náhuatl que se atribuye al indígena Antonio Valeriano y que se publicó en 1649 dentro de una obra del sacerdote Luis Lasso de la Vega. Es la fuente de la que bebe todo lo que acabas de leer.
Conviene decirlo con claridad: entre los historiadores hay un debate abierto sobre cuándo se compuso realmente ese texto y sobre la historicidad de los hechos que narra. Se ha señalado, por ejemplo, que los escritos conservados de Zumárraga no mencionan el episodio. No es un debate cerrado ni se resuelve en una página web.
Qué dice la Iglesia
La Iglesia católica promueve la devoción guadalupana y canonizó a Juan Diego el 31 de julio de 2002. También declaró a la Virgen de Guadalupe patrona de México en 1754 y patrona de América en 1999.
Ahora bien, las apariciones son revelación privada. Eso significa, en términos sencillos, que la Iglesia aprueba que los fieles les tengan devoción, pero ningún católico está obligado a creer en ellas para serlo. La fe no depende de que se acepte este relato.
Preguntas frecuentes
¿En qué año se apareció la Virgen de Guadalupe?
En 1531, diez años después de la caída de Tenochtitlan.
¿Dónde fue exactamente?
En el cerro del Tepeyac, al norte de la Ciudad de México. Allí está hoy la Basílica de Guadalupe.
¿Juan Diego existió realmente?
La Iglesia lo considera un personaje histórico y lo canonizó en 2002. Algunos historiadores han cuestionado la documentación disponible sobre él. Ambas cosas son ciertas y conviene conocerlas.
¿Por qué se celebra el 12 de diciembre y no el 9?
Porque es el día en que, según el relato, quedó la imagen en la tilma.
¿Qué quiere decir «Guadalupe»?
No hay acuerdo. Unos lo relacionan con el santuario español de Guadalupe, en Extremadura; otros proponen un origen náhuatl mal transcrito por oídos castellanos. Es una discusión antigua y sin resolver.
