Oración a la Divina Misericordia: coronilla y texto completo

Hay algo en la imagen del Señor de la Divina Misericordia que toca el corazón profundamente: Jesús resucitado, con dos rayos de luz saliendo de su pecho, uno rojo y uno blanco, y abajo las palabras: "Jesús, en ti confío." Una imagen sencilla, pero que ha cambiado la vida de millones de personas.
Si estás buscando esta oración, es posible que algo dentro de ti necesite escuchar ese mensaje: que no importa lo que hayas hecho, lo que hayas vivido, lo que cargues. La misericordia de Dios es más grande que todo eso. Siempre.
El origen de esta devoción
En los años 30 del siglo XX, una joven monja polaca llamada Faustina Kowalska recibió una serie de visiones de Jesús en las que Él le pedía que difundiera el mensaje de su misericordia. Le dictó oraciones, le pidió que mandara pintar la imagen y le reveló la coronilla de la Misericordia.
Faustina murió en 1938, a los 33 años, con fama de santidad. Fue canonizada por el papa Juan Pablo II en el año 2000, quien también instituyó el Domingo de la Divina Misericordia (el primer domingo después de Pascua) como fiesta universal de la Iglesia.
La Coronilla de la Divina Misericordia
Esta es la oración que Jesús mismo le enseñó a Santa Faustina. Se reza con el rosario normal:
Al inicio:
Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.
En las cuentas del Padre Nuestro (10 veces en cada misterio):
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Al final (tres veces):
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
La Hora de la Misericordia
Jesús le dijo a Santa Faustina que las tres de la tarde es la "Hora de la Misericordia", el momento en que murió en la cruz. Prometió gracias especiales a quienes en ese momento rezan aunque sea una breve oración:
Jesús, recuerdo que a esta hora moriste por mí en la cruz. Desde ese amor inmenso, derrama hoy tu misericordia sobre mí y sobre las personas que me encomiendo. Jesús, en ti confío. Amén.
Oración sencilla a la Divina Misericordia
Si no tienes tiempo para la coronilla completa, esta oración breve lleva el mismo espíritu:
Señor Jesús, fuente de misericordia, hoy vengo a ti tal como soy. No tengo nada que ofrecerte más que este corazón cansado y esta confianza pequeña pero sincera. Tú dijiste que tu misericordia es más grande que mis pecados. Yo creo eso. Limpia lo que necesite ser limpiado, sana lo que esté herido, y llena con tu paz lo que esté vacío. Jesús, en ti confío. Amén.
¿Por qué esta devoción es tan especial?
Porque su mensaje central es radical y hermoso: nadie está tan perdido como para no poder volver. Jesús le dijo a Santa Faustina que cuanto más grande es el pecador, más tiene derecho a su misericordia. No hay condición previa, no hay que "arreglarse primero". Se viene como se está.
En un mundo donde muchos se sienten indignos de Dios, este mensaje es una revolución de amor. El Señor de la Misericordia tiene los brazos abiertos. Y ese es el punto de partida.
